sábado, 13 de abril de 2013

Una noche en el cine


 
He perdido la cuenta de las veces que he dicho “No vuelvo a ir al cine nunca más”, es como jurar que no vas a volver a beber hasta emborracharte, al final sale en cartelera algo que te resulta tan atractivo como para pensar que merece la pena el precio. Claro que el precio que tenías en mente no se corresponde con el que tienen los cines en la actualidad.

Sin duda han traspasado los límites, qué les hace pensar a los propietarios de las salas de proyeccion de hoy en día que ver una película tiene realmente ese valor, hasta dónde creen que vamos a transigir.

Ayer fuí al cine, Kinépolis Madrid, sala 5, un tamaño normal, espacioso, sillones cómodos, eso sigue siendo igual que hace 10 años. 
Menos personal, más máquinas y autoservicios, más anuncios comerciales que trailers de próximos estrenos, un roto en la pantalla, un “enjambre” de niñatos malcriados e irrespetuosos que hablan como si tuvieran un pito atascado en la garganta.
Termina la película y mientras salen los créditos encienden las luces, al final de los créditos hay una última escena que, si no eres como yo y ves hasta la última letra, te pierdes.
El precio de este conjunto de experiencias 9’90€, conclusion; no vuelvo nunca más al cine.

 
Con 9’90€ me compro un DVD o subo la velocidad de mi banda ancha y espero a que los defensores del mundo libre compartan el material audiovisual.

¿En serio pretenden acabar con la piratería así? Lamento informarles señores míos, de que esto sólo nos anima a seguir descargando.

Son los últimos 9’90€ que le regalo a esa gentuza.
                                       

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